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Operación Nocturna.
De Pompeyo Audivert.
Trailer no disponible
 
Yacentes en los estratos del Sistema Penal Teatral Federal Sindical de la República Argentina la muchachada Trelew 22 de agosto planea nuevamente su fuga histórica, la táctica hoy es perder el nombre y equivocar la ruta, el objetivo: desembarcar en el presente adyacente bajo nuevas identidades. Se usará como conducto de evasión el cuerpo de la mismísima… (no nos está permitido revelar su nombre pues ella sigue viva y activa en la lucha). Es una operación audaz y peligrosa, autodenominada Operativo Retorno, se realiza a espaldas del sindicato que, sospechando la maniobra, ha montado una escena de Florencio Sánchez con el fin de malograr el traspaso, “la fuga con la información”, así dicen los muchachos.
Autor:
Pompeyo Audivert 
Actúan:
Susana Herrero Markov, Adrían Túfolo, Ivana Zacharski, Milagros Fabrizio, Gustavo Saborido, Andrés Buzzurro, Analía di Núbila Salerno, Fernando Arfuso, Ramiro Álvarez Peña, Yasmina Cura.  
Música:
Claudio Peña 
Escenografía y vestuario:
Lucía Rabey 
Asistente de dirección:
Florencia Vincentelli 
Dirección::
Pompeyo Audivert/ Fernando Khabie 
Diseño Gráfico:
Alejo Kolinski 
Fotografía:
Gabriela González 
Osvaldo Quiroga.

MEMORABLE ESPECTÁCULO DE POMPEYO AUDIVERT

 

No hace falta decir que Pompeyo Audivert es un creador de admirable talento. Pero frente a “Operación nocturna”, uno de los grandes espectáculos de la actual cartelera, conviene remarcarlo. Porque si el teatro es el acontecimiento del cuerpo y todo lo que se construye en el espacio tiene como centro al actor, artífice principal de cierta ceremonia que ocurre una vez y nunca más frente al espectador, lo que logran estos intérpretes es de tanta calidad estética que los efectos que producen perduran mucho tiempo después de finalizada la función.
Vivimos atrapados en una realidad histórica ficcional. Nuestras vidas están entrelazadas por retazos de ficciones, por voces de la historia que continúan con sus susurros o sus peroratas, por huellas que dejan marcas y que no son fáciles de borrar. Esa rara violencia metafísica, que es parte constitutiva de nuestra identidad, es una de las líneas principales de “Operación nocturna”.
El avance de lo siniestro inunda esa zona teatral que no apela a un referente concreto y se expande en el espacio dramático invisible del propio espectador. “Los derechos de la salud”, una de las mejores obras de Florencio Sánchez, se cruza con el célebre payaso Pepino el 88, que aquí aparece como Pepino el 78; alguna estrofa del Martín Fierro se encuentra con una letra de tango. La dramaturgia de los cuerpos de los intérpretes los muestra como cuerpos en proceso y en devenir. Ningún cuerpo está terminado en el teatro. Y en este caso se trata de cuerpos que enloquecen, cuerpos sórdidos, partidos por la realidad y en busca de un orden que no encuentran, como el cuerpo de Luisa, la protagonista de la obra de Sanchez, que mientras se va muriendo alcanza a percibir las miserias de su entorno. También los argentinos vivimos en permanente descomposición. O mejor: solemos disolvernos en busca de una identidad siempre esquiva. Quizá por eso en “Operación nocturna” las citas envenenadas en tiempos de la dictadura militar comparten el espacio con la fantasmagoría de Eva Perón y con el recuerdo –presente siempre- de la masacre de Trelew.
Lo que ha hecho Pompeyo Audivert en esta memorable realización es construir un calidoscopio de identidades históricas y artísticas. Un teatro de fragmentos que no deja de producirse dentro de esa caja teatral que tiene como eje una suerte de chupadero sindical, una zona de abducción habitada por fines oscuros, extraños y sórdidos. Un lugar que no es otra cosa que un espejo de la argentina y, a la vez, como le gusta decir a Audivert, un piedrazo en ese mismo espejo.
Una confesión personal: cuando terminó la obra yo estaba llorando. Quizá porque la historia para cada uno de nosotros es siempre un fragmento, un resto. Y quienes vivimos la dictadura militar algo sabemos de un timbre que suena en la madrugada o de una sirena que se escucha a lo lejos. En mi caso, además, mi amor por el teatro ha sido siempre desmesurado. Es más: sólo me fascina el teatro que se construye desde el lugar de las pasiones. Lo demás es literatura. Pompeyo Audivert hizo una operación que es la base de casi todos sus espectáculos: el cruce entre el teatro y la historia. El material de “Operación nocturna” produce el cuestionamiento de la identidad. Y la emoción estética es siempre un golpe a la identidad de la propia estructura. Una buena obra comienza cuando termina. No me olvido de los rostros de los jóvenes masacrados en Trelew y me vuelvo a emocionar al pensar ahora en que un grupo de actores puede hacer tanto por la memoria y por el teatro al mismo tiempo. Porque el teatro está hecho de teatro. Y las voces que provienen del pasado también forman parte de una fuga hacia el porvenir. La emoción que genera este espectáculo es propia de su fantasmagoría. El cuerpo del espectador recibe esa catarata de imágenes, de sensaciones, de silencios, de marionetas, de muertos vivos, de desenfrenos y de orgías. El cuerpo del espectador no sabe que sabe. Y es allí donde el acontecimiento teatral nos produce ese desgarro. El arte siempre inaugura un mundo y ronda algo del orden de la verdad. “Operación nocturna” es como un relámpago en la noche, como una epifanía que solo puede descubrirse a través de las linternas que conforman el diseño lumínico de la puesta en escena y que van de un lugar al otro poniendo al descubierto los caprichos de la mirada: todos miramos a través de la luz de las linternas. Enfocamos lo que queremos y lo que podemos. La totalidad no es para los humanos. Es solo para los dioses. Y si los dioses han muerto o se han retirado, solo nos queda alumbrar las partes y los fragmentos.

(“Operación nocturna”. En el Camarín de las Musas, los lunes, a las 21. Dirección general: Pompeyo Audivert y Fernando Khabie. Intérpretes: Susana Herrero Markov, Ivana Zacharski, Gustavo Saborido, Analía Di Núbila Salerno, Ramiro Alvarez Peña, Adrián Túfolo, Milagros Fabrizio, Andrés Buzzurro, Fernando Arfuso y Yasmina Cura. Escenografía y vestuario: Toribia Choque. Asistentes de dirección: Florencia Vincentelli y Andrea Cabanellas. Música: Claudio Peña. Diseño gráfico: Alejo Kolinski. Fotografía: Gabriela González.)

mirta calfun
Me parecio una maravilla, me toco las fibras mas intimas, y me conmovio muchusimo
pblo jaitte
Excelente! Poética y política juntas...grandes actores...muy bien tramada la operación!!
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camarin
Duración:
80 minutos.
Localidades:
general: $ 300
Jubilados: $ 240 (presentando acreditación)
Mediodía: $ 190
Días y Horarios:
Lunes 21:00 hs.
Viernes 16/11 13:00 hs.
Domingo 18/11 22:00 hs.
No se permite el acceso a la sala una vez comenzada la función.