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Vico Zapata Presenta: Ciclo de Galas Flamencas.
 
Este verano comenzó un ciclo en El Camarín de las Musas, un teatro que alberga fundamentalmente teatro y danza contemporánea, y fue tal el éxito durante el mes de enero que el ciclo se extendió un mes más. Su propuesta es simple, efectiva y va al corazón del flamenco: dos músicos, él como bailaor anfitrión y en cada función una bailaora invitada. Pasaron por el pequeño escenario algunas de las intérpretes más destacadas de hoy: Carmen Mesa, Hebe Zacco, Silvana Perdomo, Lorena Di Prinzio y Guadalupe Aramburu entre otras. Como la dinámica de esta suerte de tablado porteño es que baile y música sean improvisados, cada bailaora le dio un tinte particular y diferente a cada función. “Me interesa sacar al flamenco de los lugares habituales –dice Zapata-, esos ámbitos donde en general nos encontramos aquellos que formamos parte del medio. Quiero llevar adelante el flamenco auténtico, lo que este arte puede dar en sus formas más genuinas; con eso es suficiente e incluso sobra”.
Director:
Vico Zapata 
Iluminación:
Agustina Cano 
Producción:
Vico Zapata, Leo D´Aiuto. 
Cante:
Álvaro González 
Guitarra:
Nicolás del Cid 
Percusión:
Juan Romero Cádiz 
Contrataciones:
verocastanares@gmail.com y zapatavico@gmail.com 
Clarin

Flamenco de hoy y de siempre

 

¿Qué está ocurriendo con el flamenco que puede hoy encontrarse en Buenos Aires? Es decir, de aquel que es creado e interpretado por músicos y bailaores, quizá muchos de ellos formados en España, pero que viven y trabajan aquí.

Por un lado, las manifestaciones más comerciales –que son restorán y tablado a la vez- persisten en la Avenida de Mayo y en un local ya clásico de Palermo Viejo. Tienen siempre muy buenos artistas pero el show está inevitablemente adaptado a las características del lugar. Y por otra parte están los valiosos emprendimientos independientes como los espectáculos de El Perro Andaluz (transitoriamente cerrado) en San Telmo, o la Peña Flamenca Itinerante La Guapetona, que gira por distintos barrios y por los más inesperados espacios de la ciudad. Hoy existe un nivel excelente de artistas en estos espectáculos, inimaginable hace veinte años. Hay también muchos intentos y búsquedas de renovación, pero predomina un gran respeto y un profundo conocimiento de ese arte mayor que es el flamenco.

El bailaor Vico Zapata forma parte de esta tendencia: llegó un poco tarde a la danza -ya tenía veinte años-, pero se zambulló directa y excluyentemente en el flamenco. Desde entonces, hace más de una década, ha creado y dirigido varias obras en Buenos Aires. Este verano comenzó un ciclo en El Camarín de las Musas, un teatro que alberga fundamentalmente teatro y danza contemporánea, y fue tal el éxito durante el mes de enero que el ciclo se extendió un mes más.

Su propuesta es simple, efectiva y va al corazón del flamenco: dos músicos, él como bailaor anfitrión y en cada función una bailaora invitada. Pasaron por el pequeño escenario algunas de las intérpretes más destacadas de hoy: Carmen Mesa, Hebe Zacco, Silvana Perdomo, Lorena Di Prinzio y Guadalupe Aramburu entre otras. Como la dinámica de esta suerte de tablado porteño es que baile y música sean improvisados, cada bailaora le dio un tinte particular y diferente a cada función. “Me interesa sacar al flamenco de los lugares habituales –dice Zapata-, esos ámbitos donde en general nos encontramos aquellos que formamos parte del medio. Quiero llevar adelante el flamenco auténtico, lo que este arte puede dar en sus formas más genuinas; con eso es suficiente e incluso sobra”.

Gran Flamenco Camarín de las Musas – Critica - Aníbal Villa Segura

Hace años, visité la ciudad española de Santiago de Compostela. Coincidió con un año jacobeo que se produce, cuando cada cierto tiempo se celebra la fiesta de San Santiago en día domingo y esto le otorga un tono especial a las festividades. Una gran afluencia de peregrinos y turistas transforman a la espléndida ciudad gallega en el centro de increíbles actividades.
Yo estaba con un amigo, en realidad un colega, con quien participamos de estos grandes acontecimientos artísticos .Gratis por añadidura. Aquella noche nos dirigíamos a la plaza de Mazarelos o de la Universidad donde bailaría, flamenco el Ballet Nacional de España. Tomamos ubicación en improvisadas tribunas de madera y miramos a la plaza. Recuerdo que la escenografía mostraba un hogar con la cocina a leña, un dormitorio con prendas acomodadas al descuido, una vereda y un farol y un travesaño con cuerdas que sugerían caballos. Cuando entraron los guitarristas y cantaores se fueron acomodando y cuando los bailarines ingresaron se distribuyeron a lo largo de los retablos.
Mi amigo me advirtió que no perdiera detalle, iba a ver flamenco de verdad. Un rasguito penetrante precedió a un lamento desgarrador y fue la primera vez que pensé que el flamenco dolía. En una noche maravillosa de julio no quedó, al menos en el recuerdo, nada que no fuera representado.
Terminada la velada ya tenía una nueva pasión y a lo largo de los años comprobé que la profecía de mi amigo era cierta….por lo menos hasta anoche.
No me malinterpreten no estoy diciendo que una compañía entre 20 o 30 personas y de alto nivel fue superada por Vico Zapata y sus compañeros (¿Por qué no?) estoy tratando de explicar en términos de espectador no técnico que mis sentimientos y reacciones eran muy parecidos , iguales quizás a aquella noche mítica.
El flamenco típico de Andalucía, Extremadura y Murcia, es una música que pese a que se le atribuye un origen gitano va más allá en sus raíces y se pierde en lo morisco, judío e hindú. Según los que saben, no es folklore español común (seguidillas, sevillanas o fandangos) es una música de un sector marginal de la historia. En algo se parece al viejo jazz.
Todo esto estuvo la noche del viernes en el Camarín de las Musas.
Álvaro González cantaor por ley e interminable registro acompañado por Hector Romero y Nicolas del Cid entonó el hondo cantar, jondo o gitano (se discute al respecto) de hermosas canciones donde siempre hay una historia o relación que se cuenta.
En una suerte continua de segunda parte, Silvana Perdomo y Vico Zapata demostraron que bailar no es taconear, el baile es muy expresivo y cada parte del cuerpo se mueve de forma coordinada. Los pies, las piernas, las caderas, el talle, los brazos, las manos, los dedos, los hombros, la cabeza... y los pelos en el caso de Vico o el rodete en el de Silvana. Vico Zapata, hay que recalcarlo es enérgico en el bailar, pausado en sus movimientos porque baila hasta cuando está parado. Es masculino en sus formas, flamenco en sus desplantes y sabe pararse como pocos. No necesita más espacio que el de una baldosa para dar lecciones y su zapateado es muy natural 
Silvana Perdomo es un remolino de faldas, manos y brazos Arropada por la música, estuvo formidable, pletórica de compás y expresividad, para terminar con alegres bulerías. 
Finalmente los guitarristas Hector Romero y Nicolas del Cid son excelentes y así lo sentimos todos cuando tocaron juntos y por separado, donde pusieron de manifiesto que son músicos con corazón flamenco a la hora de transmitir el rico contenido de su mensaje.
El silencio de los espectadores puso de manifiesto que están animados por la fuerza y la sutileza de su toque, atrapándonos en una envolvente atmósfera de sonidos, creatividad belleza y depurado tecnicismo.

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camarin
Inicio:
21/07/2017
Duración:
60 minutos.
Localidades:
general: $ 200
Jubilados: $ 200 (presentando acreditación)
Días y Horarios:
Viernes 22:00 hs.
No se permite el acceso a la sala una vez comenzada la función.